Errores comunes de los padres primerizos

Ser padre o madre es difícil. Los errores de los padres primerizos son, la mayoría, inevitables. Para tener coche te piden hacer un examen, tienes clases prácticas y tienes a un profesor que resolverá tus dudas. Para un empleo cualquiera, estudias una media de 5 años en la universidad, y también haces prácticas en empresas. Pero ¿para tener un hijo? Nada. Ni profesores, ni cursos, ni exámenes, ni nada. De repente, ahí estás tú, con una vida entre tus manos, que -en cierto modo- te pertenece, y de la que serás responsable el resto de tu vida. Y nadie te ha dicho nada.

Cuando me propuse escribir este blog, fue, principalmente, para intentar hablar con mi yo del pasado, para hablar con otros padres y otras madres, que en su día podría haber sido yo, y contarles en qué me equivoqué y en qué creo que no fallé. Imagino que, como el resto de blogueros, intento contar todo lo que me hubiera gustado saber años atrás. Lo que me hubiera escuchado leer.

Es verdad que, tener un hijo hoy no es lo mismo que tenerlo hace cincuenta años. Solo tienes que poner tu duda en Google que ya habrá otra persona que la haya tenido antes que tú. Así que, aprovechémonos de este boom de la información e intentemos usarlo para nuestro beneficio. Y, con este post, quiero reunificar los errores más comunes de los padres primerizos que he ido recopilando de otras madres en estos años. Siempre, por supuesto, teniendo en cuenta que cada uno es padre y madre a su manera. Que no hay una manera de ser el progenitor perfecto. Y, si no, ya se encargarán tus hijos adolescentes de recordártelo…

Errores más comunes de los padres primerizos.

Abrigarle como una cebolla.

Nace tu bebé y lo que más quieres es que esté sano.  Que nunca le pase nada, que no enferme, que no pase frío, que no se resfríe… Tendemos a volvernos un poco locos. Así que, relájate.  Si tu hijo aparenta estar sano, lo más seguro será eso. Que esté sano.

Por eso, no abrigues a tu hijo siempre como una cebolla. Si sudan mucho, y empiezan a sudar por el cuello y la cabeza, quítales una capa. Si van demasiado abrigados, aumenta el riesgo de asfixia. Si estáis dentro de casa, con un body y un jersey largo de algodón será más que suficiente. Pero, ve comprobando la temperatura de sus manos y sus pies. Si están un poco amoratados, entonces sí conviene abrigarles más.

Bañarle mucho.

Bañarles una vez al día no es necesario. Este es los errores más comunes de los padres primerizos. Con hacerlo dos o tres veces a la semana es suficiente. La piel de los bebés es mucho más sensible que la nuestra. Y, sobre todo, si sufre de dermatitis atópica.

Si mantenemos siempre limpia las manitas y el culete después del cambio de pañal, no será necesario bañarles a diario.

Cambiarle de pecho demasiado rápido.

Un dato importante que saber es que la leche del final es la leche más nutritiva y la que más sacia.  Así que, hasta que el pecho no quede completamente blando, no debería cambiarse al siguiente. Si el bebé es aun muy pequeño, lo más seguro es que se sacie con solo un pecho. De forma que la siguiente vez que tenga que comer, lo debe hacer del otro pecho. Porque se debe mamar y vaciar ambos pechos para conseguir una lactancia adecuada.

Reaccionar con pánico y estrés.

La mayoría de los padres tendemos a reaccionar con demasiado pánico ante cualquier situación. Si el niño vomita o llora, nos ponemos nerviosos y no sabemos qué hacer. Esto es contraproducente, ya que el niño percibe los estados de ánimos de los padres y esta ansiedad puede ponerle más nervioso. Así que, mantén la calma.

Dudas de los padres primerizos.

Cuando me recuerdo embarazada, me recuerdo pensando ¿nacerá mi hija sana? ¿seré una buena madre? ¿sabré calmarla si llora? ¿sabré lo que le pasa cuando llora? ¿me dolerá el pecho al amamantarla? ¿qué narices es un doudou? …

Mil dudas diarias me acongojaban. Y no hay manera humana posible de decirte que no te agobies por eso, porque sé que lo vas a hacer. Y es normal. No te sientas mal, ni culpable. Si eres madre primeriza o estás embarazada, acostúmbrate a estas dudas durante un tiempo. Todas hemos pasado por ahí, y todas las hemos superado. El hecho de preguntarte estas cosas ya quiere decir que te preocupas por tu bebé. Y eso es lo más importante.

Amigos y familiares de los padres

Por último, y no menos importante: los amigos y la familia. Todos van a darte consejos. Incluso los que nunca han tenido niños, ni los que piensan tenerlos. Acostúmbrate, y piensa que seguramente tú hayas caído también en esta mala práctica cuando algún amigo tuyo tuvo un bebé.

No llego a comprender todavía por qué nos encanta dar consejos cuando no nos los piden. Quiero pensar que es porque queremos ayudar al otro, pero también hay un leve aura de ego detrás del consejo en sí. Yo no podía evitar sentir el toque de “yo lo haría mejor que tú”. Así que, al principio me daba mucha rabia que todo el mundo se atreviera a meterse en mi maternidad. Pero, con el tiempo, empecé a obviar esos comentarios. A escuchar los que me parecían útiles y bienintencionados y a sonreír a todos por igual. Intentaba no ser ofensiva, aunque estaba muy cansada. Y lo mismo te pasará a ti.  Recuerda que lo más importante es que tanto tu bebé como tú (y tu pareja, si la tienes) estéis rodeados de gente que os quiera y se preocupe. Esto es lo que te mantendrá en pie cuando pienses que estés demasiado cansada como para levantarte de la cama, o incluso para reír. Ten paciencia. Ser padre/madre es de las experiencias más difíciles de esta vida. Así que, relájate y disfruta.

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